miércoles, 31 de mayo de 2017

La municipalidad más cuica del mundo. p1

En la municipalidad más cuica del mundo, las oficinas tienen asientos reclinables y los murales son táctiles, los baños tienen papel higiénico de seda y espejos son interactivos para indicarte cómo peinarte para agradarles a las señoritas. Los techos están forrados con telas de oro y los lápices corporativos tienen diamantes en su extremo.

Todo, todo, todito todo es muy carísimo en esa municipalidad. Tan, pero tan carísimo que el alcalde ha posado varias veces para la revista Forbes por su flota de yates, pero a la vez el otro día dio una entrevista diciendo que había escogido el servicio público por amor a la comunidad.

martes, 30 de mayo de 2017

Semáforo

Cuando ya estaban demasiado lejos, la mujer lloró. Le perturbaba su presencia, la calificaba de inexplicable y absurda, pero comprendió que ya no había tiempo de bajarse de la máquina y de buscar la salvación en la fuga. Los vidrios gastados de la camioneta reflejaban hostilmente los rayos del sol en su iris, mientras el semáforo daba en amarillo... y en verde otra vez.


jueves, 25 de mayo de 2017

Júpiter

Es raro pero nunca se le vio a Júpiter Morales caminar con el pecho hinchado de alegría por alguna victoria, ni abatido por la pena o por el cansancio, o incluso por las catástrofes naturales de la vida de un adulto. Por el contrario, cuando llegaba del trabajo a su casa a eso de las 6 o 7 am, uno podía fácilmente pensar que nada le importaba demasiado, ni siquiera el hecho de llamarse Júpiter. Todos en el barrio tendían a pensar lo mismo, porque es que tenía un tono de voz suave, un hablar bajito y hasta dulce, y también un poco angustioso. Y en la calle, y en los bares, y en su trabajo… Él era como era. Y si se llamaba Júpiter era nada más por ser el quinto hermano, y porque su mamá creía en la alineación de los planetas y en la astrología. Y por supuesto, en los marcianos. 

lunes, 15 de mayo de 2017

Cosas que nunca pero nunca hago

Hay cosas que yo jamás hago, por temor a dejar de ser yo misma o en realidad por temor a nada, simplemente no las hago y ya. Por ejemplo jamás como un yogur de frutilla a menos que pase algo terrible que lo amerite y en ese caso lo pensaría muy bien antes de comerlo. Nunca escucho música mientras cocino, y nunca pero nunca veo series de zombies antes de dormir. Y hay muchas otras cosas que jamás haré sin siquiera darme cuenta de que no las estoy haciendo, como probarme el sombrero de Enrique VIII o llegar a mi pega caminando de espaldas. O por ejemplo nunca medito en la terraza por las noches, y tampoco echo aerosol en mi casa, y probablemente nunca sabré como se siente mandar plata por encomienda, porque es algo que nunca hago.