jueves, 25 de mayo de 2017

Júpiter

Es raro pero nunca se le vio a Júpiter Morales caminar con el pecho hinchado de alegría por alguna victoria, ni abatido por la pena o por el cansancio, o incluso por las catástrofes naturales de la vida de un adulto. Por el contrario, cuando salía de su casa para irse al trabajo a eso de las 6 am, uno podía fácilmente pensar que nada le importaba demasiado, ni siquiera el hecho de llamarse Júpiter. Todos en el barrio tendían a pensar lo mismo porque es que tenía un tono de voz suave, un hablar bajito y hasta dulce, y también un poco angustioso. Y en la calle y en los bares y en su trabajo, él era como era. Y si se llamaba Júpiter era nada más porque era el quinto hermano y porque su mamá creía en la alineación de los planetas y en la astrología. Y por supuesto, en los marcianos y todo eso. 

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