martes, 26 de enero de 2016

Dignidad

Don Alejandro nos recibió contento.
Su casa era tan pequeña que tuvimos que entrevistarlo afuera, en un patio lleno de fétidos cardenales rojos.
Le costó dejar de tratar a su hijo como a un niño. Dejar de sobre protegerlo, -nos cuenta. El retoño tiene 60 y él 90. Viven solos  como dos viejos amigos que la vida olvidó.
Al final de todo, Don Alejandro nos invitó a tomar te, pero le dije que no.


Si hubiese sabido que él había comprado pasteles  para nosotros, me los habría comido todos por darle en el gusto. Pero él simplemente no dijo nada, por no molestar.

jueves, 15 de octubre de 2015

futuro

No me sorprendí tanto cuando miré mi futuro en la bola de cristal de la vieja sin dientes. Todo lo que vi no lo puedo contar porque si lo digo me caerá una maldición eterna. Sólo mencionaré que por esos años, muchos años más seré pelirroja. "Nada que hacer", me dijo con tono amenazante la vieja.
(perdone la incumbencia, señora), pero si me dieran a escoger no me lo habría teñido de ese color, un rojo ceniza tan deshabrido, como el color con el que pintan las municipalidades cuando hay que aparentar orden y buenas costumbres.
Quizá en un tiempo más los anuncios comerciales van a comerme el cerebro. Tal vez se vuelvan una bomba de tiempo: compraré yo o me comprarán ellos. Entonces voy a tener que teñirme el pelo de ese color. A menos que pase algo más interesante que vuelva a desviar mi atención, cambiando de opinión. Caput ]]]]] Desviándome para siempre de mi destino [[[[[ je ne regrette rien.



martes, 18 de agosto de 2015

TrabajoTraba-jo

-Me cansé de hablar del trabajo, hablemos de otra cosa
-Cuesta trabajo cansarse de eso.
-Mejor no hablemos 




lunes, 17 de agosto de 2015

El que hamaba

Le pregunté por qué el vivía, si en realidad quería bibir.
Se quedó callado.
Le pregunté por qué amaba, si lo que él buscaba era hamar.
La pregunta no era aleatoria. Hace un tiempo él me había contado que se había venido desde el sur y que allá en su ciudad había estudiado Hartes Hamatorias, pero no encontraba pega. Entonces se vino para acá. Dejó currículums en varias partes, y en ninguna lo habían aceptado.
300 pesos le pagaban por hora en un centro de llamados donde lo habían contratado mientras tanto.
Le pagaban por hacer el amor por teléfono. La suya era la cabina 17. Pero no era lo que él esperaba.
-No po, obvio que no es lo mismo-
Supongo que no encontró nada mejor porque hasta ayer seguía trabajando ahí. Pasé a comprar cigarros al centro de llamados y lo ví a través del vidrio, hablaba bajito por el auricular.


domingo, 31 de mayo de 2015

Una vez una amiga me dijo que cuando la garganta dolía era porque no hemos dicho lo que necesitamos decir. O es una puta coincidencia o ella tenía razón, pero esta vez me duele la garganta y justo no he dicho lo que siento. No es que no haya querido, simplemente no puedo hacerlo y me está doliendo.


lunes, 25 de mayo de 2015

Poesía de baño

Lo que extraño cuando extraño ya no es un misterio, aunque sí es un poco raro por no decir extraño.
Lo raro, lo insólito y a la vez extraño, es extrañar a quienes ya no son extraños.
Sí, sobre todo cuando los muy tacaños van al baño sólo una vez al año.
La cosa es así porque no es de otra manera: la vida es como un pañuelo, o mejor dicho un paño.

Preguntas

Ignoro si es de día, da tarde o de noche. En mi cabina fría sólo veo coches. 
Me las ingenio para ver el sol y el sol ya no me conoce.
Y me pregunto: ¿Qué vida estamos viviendo?
Cansada, tirada, malteada, cascadas. Mis ojos ya no quieren ver pantallas.

Y me pregunto para qué y por qué.