Todos tenemos una estrella en algún lado. La mía era una gigante roja y se llamaba Aurelia. Un día comenzó a brillar más de lo normal y se convirtió en supernova. Como era de esperarse, explotó.
Pero eso yo todavía no lo sé, porque Aurelia está muy lejos de la tierra y su luz llega desfasada. Para verla morir tendría que esperar 100 años.
jueves, 13 de noviembre de 2014
martes, 21 de octubre de 2014
Impajaritable
Me gusta mucho una palabra, a veces he pensado incluso no decirla para no gastarla.
Me encanta y quiero que alguien que la tenga me la preste, para que yo pueda usarla un par de días. Ayer alguien la dijo y para los demás pasó inadvertida, pero yo salté de locura en mi asiento aburrido "Se reunían 'impajaritablemente' todos los días a ensayar..."
Me dió un poco de rabia que alguien la usara, y sobre todo que la usara con una soltura semejante.
Me encanta y quiero que alguien que la tenga me la preste, para que yo pueda usarla un par de días. Ayer alguien la dijo y para los demás pasó inadvertida, pero yo salté de locura en mi asiento aburrido "Se reunían 'impajaritablemente' todos los días a ensayar..."
Me dió un poco de rabia que alguien la usara, y sobre todo que la usara con una soltura semejante.
lunes, 29 de septiembre de 2014
Sino y Signo - Vicente Huidobro
Has hablado bastante y no te agrada
No te gusta mostrar tus vísceras secretas
Y sin embargo vuelves a caer en ello
Protestas y repites la causa que te irrita.
Hablas te exhibes y te rompes la carne
Y permites la entrada a los ojos intrusos
Quieres cortar las cuerdas que te unen a los otros
Y vuelves a anudarlas
Coges el aire lo haces tuyo y lo regalas
Conquistas horizontes y los repartes
Haces luz en la sombra y la entregas
Como un paquete de soledades arrepentidas de su propia fuerza
¿Qué entierro es este en que te entierras
En los pechos extraños?
Te exaltas y te ablandas
Te ablandas y te haces flecha de corazón
Más ciego que cualquier huracán
Hablas y protestas
Y vuelves a hablar y protestar
Te haces árbol y das tus hojas a los vientos
Te haces piedra y das tu dureza a los ríos
Te haces mundo y te disuelves en el mundo
Oh voluntad contraria en todo instante
Favor de tierra y grandes ríos y calores
Todo grano ¡Malhaya! Lleva signos futuros
Un destino de ola que debe hacer su ruido
Y morir dulcemente.
Has hablado bastante y estás triste
Quisieras un país de sueño
Donde las lunas broten de la tierra
Donde los árboles tengan luz propia
y te saluden con voz tan afectuosa que tu espalda tiemble
Donde el agua te haga señas
Y las montañas te llamen a grandes voces
Y luego quisieras confundirte en todo
Y tenderte en un descanso de pájaros extáticos
En un bello país de olvido
Entre ramajes sin viento y sin memoria
Olvidarte de todo y que todo te olvide.
domingo, 14 de septiembre de 2014
Soy
Soy, algunos días la melancolía, por pensar que esto también puede ser efímero. Como la palabra.
Soy otras veces la ambición, por desear acaparar para siempre este momento y hacerlo infinito.
Pero también soy yo, y lo soy más que nunca.
Soy otras veces la ambición, por desear acaparar para siempre este momento y hacerlo infinito.
Pero también soy yo, y lo soy más que nunca.
domingo, 7 de septiembre de 2014
Lavandas
Es un chico de unos veinticinco años, solitario y tímido, como renegado de su ego. Lo he visto arrancar de un tirón las lavandas del jardín del 307, una y otra vez, los lunes, los viernes y a veces los sábados. Las arranca de a dos o tres y las frota entre las palmas de sus manos. Se las lleva a la cara, a la nariz, compulsivamente. Inhala, exhala. Las lavandas le recuerdan al campo y el campo le recuerda a su infancia donde le hubiese gustado quedarse por siempre. Todo un Peter Pan. Porque ahora que lo pienso es mucho lo que se parece. Con las manos aun en la cara y el olor a flores dulzón y hasta irritante, Peter Pan desaparece al doblar la esquina. El conserje del 307 lo mira pero jamás le dice nada, porque secretamente él hace lo mismo en sus turnos de noche.
domingo, 31 de agosto de 2014
Tus miedos
He pensado en mis miedos. He tratado de enfrentarlos y me he dado cuenta de que son estúpidos y sin sentido, como echarle mayonesa a la sopa. Pero hay uno al que le tengo respeto, y es el miedo que le tengo a los tuyos.
martes, 19 de agosto de 2014
La maniquí envidiosa
La miré de reojo para que no se diera cuenta, porque me dio rabia que tuviera un cuerpo tan perfecto y fibroso sin tener que hacer nada de ejercicio. Traté de hacer como que no la veía pero la maniquí no tenía una pizca de tonta y me devolvió la mirada desde el otro lado de la vitrina. Fueron sólo unos segundos, pero pude sentir sus ojos llenos de envidia: Yo estaba viva y ella no. A veces se me olvidaba eso. También se me olvidaba que los maniquíes nos tienen mucha envidia.
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