lunes, 2 de enero de 2017

Las cosas se precipitaron

Las cosas se precipitaron. El mundo se vino abajo la noche del aguacero en que Juan Ebaristo Aguilera había planeado asesinar a los Cortés Riquelme. 
Llovía tan fuerte en el lado poniente de la ciudad que la luz se cortó a las 11 y doña Carmen tuvo que parir a los gemelos en plena oscuridad y sin ayuda de su médico de cabecera. Como el nacimiento se adelantó nadie notó cuando 10 para las 12 de la noche el perro del vecino dejó de ladrar y cayó sin vida en el estacionamiento. Tampoco notaron cuando su ama de llaves, Bernardita María, murió de risa mientras veía Japening Con Já.
Fue en esas extrañas circunstancias que Juan Ebaristo Aguilera, un hombre de 63 años, que medía dos metros y medio, quebró la ventana de la cocina de los Cortés Riquelme para hacer justicia de una vez con sus propias manos y sin rastro. Ningún detalle se le había escapado a Juan Ebaristo esa noche, la lluvia, el corte de luz, el parto de aquella mujer. Todo estaba previsto tal y como ocurrió.
Sin embargo las cosas se precipitaron. Antes de que el pobre infeliz pudiera entrar a la casa, el techo de la cocina de los Cortés Riquelme no pudo contener más el agua y se derrumbó sobre él.



jueves, 29 de diciembre de 2016

Qué irónico, Gerónimo

Que irónico Gerónimo, de ser completo anónimo pasaste a ser icónico fenómeno. Apareces en periódicos mostrándote alegórico, paranoico y hasta camaleónico: un día eufórico y al siguiente anémico.

¿Cómo fue que te volviste adicto al tónico, Gerónimo? Qué destino tan ilógico. De tanto andar histriónico de baile en baile eufórico, no fuiste más a conciertos sinfónicos y te volviste robótico.

Ahora estás atónito: olvidaste tus códigos canónicos, perdiste el crédito simbólico y te sientes más exótico que nunca. De nada te sirvieron los rezos maratónicos, los cantos polifónicos en templos masónicos, las inyecciones de colágeno y las pastillas para cólicos. Paradójico.

Y aunque digan que fue el tónico el que te volvió neurótico, tu ya eras bucólico y disfónico antes de volverte alcohólico, Gerónimo.

Pienso en sinónimos pero salen sólo antónimos. Y te veo cada vez más melancólico, lacónico, absorto en aparatos electrónicos. Te noto claustrofóbico, falto de procesos fotosintéticos, clorofílicos y como si fuera poco abusas del diclofenaco sódico.

No tuviste la peste bubónica pero lo tuyo es peor: tienes pena crónica. Me preocupas, Gerónimo. No es bueno verte así de catatónico, espasmódico. 

Y todo por un puto amor platónico.


Ilustración: Henrietta Harris

Teorema del amor o el deseo

¿Y si resulta que el amor y el deseo nunca fueron hermanos?
Una vez un amigo me lo explicó y tenía razón aunque la razón no siempre esté en lo correcto.


Amar es estar unido,
Desear a alguien es quererlo,
y quererlo implica no tenerlo,
Pero no se puede amar si no se tiene,
porque para amar hay que estar unido.


viernes, 2 de diciembre de 2016

Me gustaría

Me gustaría.
Me gustaría hacerlo.
Me gustaría hacerlo pero ya se como es,
Lo puedo asegurar.

Me gustaría pero no me va a gustar.
No te va a gustar.




domingo, 11 de septiembre de 2016

En mi familia

En mi familia me conocen como
La Fernanda,
La única mujer de 4 hermanos,
La desapegada e ingrata
La que da vuelta los vasos en la mesa
La que canta y hace cosas artísticas
La mañosa e inconformista,
La que una vez trabajó en la Tele
La que se hace la chistosa pero la mayoría del tiempo es densa y pesada
La que sufre por amor,
La desordenada que deja todo tirado
La buscapleitos
La que no sabe manejar,
La que vive en Santiago,
La egocéntrica
La que no llama nunca a sus papás,


En fin.


Duele más

Duele más el conformismo que la soledad.
Duele esa soledad que se siente al sentarse en un bosque oscuro sabiendo que nadie vendrá a buscarnos porque no le dijimos a nadie hacia dónde íbamos.
Pero duele más el conformismo.
Duele la soledad que se siente al entender casi con orgullo que ya nadie nos conoce, porque quienes nos conocieron sólo han visto nuestra imagen antigua, nuestra cara antigua y nuestra risa antigua.
Nadie ha visto nuestra nueva cara y a nadie le interesa saber quiénes somos.
Pero duele más el conformismo.
Duele quedarse frente a una fogata mientras se incendian nuestras imágenes sagradas, alejarse de eso que se ama pero que daña profundamente.
Aun así duele más el conformismo.


sábado, 20 de agosto de 2016

Use Corega

El miedo que te quita el sueño es la neurosis inculcada por nuestros padres y los padres de los suyos, es un mecanismo de autodefensa que nos enseñan para que desde chicos aprendamos a no depender tanto de ellos y así ellos no tengan que protegernos tanto de los males externos, es un parchecurita para preservar la especie.
Para mi el miedo es uno de esos parchecuritas viejos que se remojó después de tanto lavado y que, por fin esta queriendo desprenderse. Cuando uno se hace grande ya no tiene que tener miedo porque uno puede defenderse solo, o al menos pretender hacerlo.
Por ejemplo yo tenía miedo a estar sola y a vivir sola y sobre todo al aburrimiento, pero desde que uso corega lo paso de lo más que hay.