domingo, 11 de septiembre de 2016

En mi familia

En mi familia me conocen como
La Fernanda,
La única mujer de 4 hermanos,
La desapegada e ingrata
La que da vuelta los vasos en la mesa
La que canta y hace cosas artísticas
La mañosa e inconformista,
La que una vez trabajó en la Tele
La que se hace la chistosa pero la mayoría del tiempo es densa y pesada
La que sufre por amor,
La desordenada que deja todo tirado
La buscapleitos
La que no sabe manejar,
La que vive en Santiago,
La egocéntrica
La que no llama nunca a sus papás,
La que escribe bonito.

En fin.


Duele más

Duele más el conformismo que la soledad.
Duele esa soledad que se siente al sentarse en un bosque oscuro sabiendo que nadie vendrá a buscarnos porque no le dijimos a nadie hacia dónde íbamos.
Pero duele más el conformismo.
Duele la soledad que se siente al entender casi con orgullo que ya nadie nos conoce, porque quienes nos conocieron sólo han visto nuestra imagen antigua, nuestra cara antigua y nuestra risa antigua.
Nadie ha visto nuestra nueva cara y a nadie le interesa saber quiénes somos.
Pero duele más el conformismo.
Duele quedarse frente a una fogata mientras se incendian nuestras imágenes sagradas, alejarse de eso que se ama pero que daña profundamente.
Aun así duele más el conformismo.


jueves, 1 de septiembre de 2016

Casualidad

Ayer llegué con tinta en la garganta, me sentía triste sin remedio. Me senté y fumé un cigarro de relajación, escuchando una canción de The Smits que decía i know its over. Imposible no llorar con toda esa inducción casi ritualistica. Mientras eso sucedia me senté a intentar escribir una idea que tenía dando vueltas durante el día, no era tan pretenciosa como otras ideas, era una cosa que sentía verdadera dentro de mí y que solo hablaba sobre las casualidades. Decía así:

Pero cuando cumplí los 20 años, comencé a hacer cosas no tan casuales para parecer casual, como emborracharme para ver si me salía un discurso casual, caminar por ciertas calles para ver si me encontraba casualmente con alguien, o salir a alguna parte para conocer a alguien y quien sabe, tener sexo casual. Y por estos días sigo actuando así de idiota, persiguiendo casualidades para ver si me ayudan a enfrentar lo que me da miedo. Lo casual se ha vuelto deliberado y ni eso ha sido casual, porque nada es casual. (fin)

Y cuando termine de escribir entendí por qué tenía tanta pena y era porque lo qjue acababa de decir evidenciaba mis ganas de controlarlo todo, incluso las casualidades en mi vida. Aun sabiendo que no se puede, que las cosas pasan cuando pasan. Fue un ratl después de pensar esto, que mi hermano me contó que habían encontrado a nuestra perrita de menos de un año muerta en el jardín. No se supo la causa de su muerte pero supuse que eso sí fue solo casualidad.