miércoles, 9 de octubre de 2013

Phineas

¿Cuánto llevaba ese trozo de hierro allí arriba, en su cabeza?, quizá un año o dos. No recordaba cuándo había sido el fatal y bizarro accidente que logró incrustar una vara de hierro de dos metros  en el lóbulo frontal de su cerebro. Sólo sabe que dejó de sentir. Dejó de tocarla, de mirarla. Ella no decía nada, pero lloraba. Amaba a Phineas Gage más que a sí misma.


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