domingo, 25 de junio de 2017

Malandra

Quiero que sepas antes que nada que soy una mujer bastante mala, que muchas veces no cede el asiento a las abuelitas en la micro. No quiero que después digas que no te lo advertí, que te engañé y te pasé gato por liebre. No señor. Soy mala y por eso prefiero decírtelo yo misma sin rodeos, soy mala pero mala de adentro y no porque lo diga yo, soy mala porque son muchas las maldades que he hecho en esta vida y si no me crees anda un día a la Biblioteca Nacional y revisa el archivo de prensa del 23 de agosto de 1991, cuando los diarios titularon tal cual: “Hoy nació en Talca la persona más mala”. 
Soy mala aunque por fuera me vea suavecita y bien intencionada, pero de buenas intenciones está lleno el infierno y si de algo estoy segura es que yo cuando me muera me iré directo para allá porque allá es donde quisiera estar, calentita y en llamas. Soy tan mala que me llega a dar gusto, porque si algo he hecho bien en la vida es hacer todo mal: Bailar mal, vestirme mal, mentir mal. 

viernes, 23 de junio de 2017

Serenata de una noche penca

La página web de la Yolanda Sultana me dijo que no hay nada que temer, que me quede tranquila no más, que ponga una velita en la tina, y que para hoy mi color es el morado. Pero yo odio el morado, sólo me gustan los chicles de uva de ese color.
Sabía que no me haría bien, lo sabía. Por eso pienso en mi madre cuando escribo esto, pienso en mi padre, pero a veces pienso más en mis perros. Me encanta esa frase que dijo no sé qué escritor por ahí, que dice que mientras más conoce al humano más quiere a su perro. Ahora me gustaría estar en Talca, sentada afuera, como a las 3, mientras me llega el solcito de invierno en las pecas. Me gustaría estar en el lugar favorito de los que no tienen lugar favorito. Incluyendo el desierto.   

lunes, 5 de junio de 2017

Cuento inclinado

Un día de pleno invierno, la casa comenzó a inclinarse levemente. Se hundía. Cuando vio lo que pasaba, Daniel corrió hacia ella con palos, maderos y rocas para sujetarla, pero para su sorpresa vio también inclinados los pinos, los edificios y las granjas, incluso a los perros y saltamontes: todos estaban medio hundidos, con un lado cayéndose como si se los empezara a tragar la tierra.
Le habían contado que eso pasaría, y él se había jurado que ese no sería su caso, que no se inclinaría aunque tuviera 30 años, la edad culmine en la que los hombres de aquella aldea comenzaban a experimentar los cambios en su cuerpo. Su abuelo Euclides Contreras, que había vivido toda la vida haciéndose el cojo para eludir la norma real de la inclinación, le había enseñado a Daniel algunos trucos para reaccionar si eso pasaba, sólo debía decir: "Oh, no no, soy indigno de inclinarme, aún soy demasiado joven".
Pero sólo era cosa de tiempo para que Daniel fuera descubierto. Era demasiado honesto y no sabía mentir.


sábado, 3 de junio de 2017

20 años

La dulce bebida de esas fiestas estupendas la hizo atraparse en una sensación diferente: No podía moverse. Sus pupilas muertas se dilataron y se sintió como el retrato en blanco y negro de una mujer de veinte años, retocado con repulsivos y vibrantes colores pastel, una imagen sin expresión, capturada por un fotógrafo ambulante que por casualidad y sin preguntarle la fotogafió en sus veinte años, en sus trémulos y despistados veinte años.

Cuando despertó de la visión, sobresaltada pensó en la incertidumbre que le originaba el hecho de no haber estado nunca en contacto con la realidad, y en lo indiferente que era ante su propia muerte. Y de un modo confuso pero urgente se dio cuenta de lo repugnantes que lucían esas minúsculas flores de terciopelo en el sombrero de su madre.




miércoles, 31 de mayo de 2017

La municipalidad más cuica del mundo. p1

En la municipalidad más cuica del mundo, las oficinas tienen asientos reclinables y los murales son táctiles, los baños tienen papel higiénico de seda y los espejos son interactivos para indicarte cómo peinarte para agradarles a las señoritas. Los techos están forrados con telas de oro y los lápices corporativos tienen diamantes en su extremo.

Todo, todo, todito es muy carísimo en esa municipalidad. Tan, pero tan carísimo que el alcalde ha posado varias veces para la revista Forbes junto a su flota de yates, y el otro día salió en portada por una entrevista donde dijo que había escogido el servicio público por amor a la comunidad.

martes, 30 de mayo de 2017

Semáforo

Cuando ya estaban demasiado lejos, la mujer lloró. Le perturbaba su presencia, la calificaba de inexplicable y absurda, pero comprendió que ya no había tiempo de bajarse de la máquina y de buscar la salvación en la fuga. Los vidrios gastados de la camioneta reflejaban hostilmente los rayos del sol en su iris, mientras el semáforo daba en amarillo... y en verde otra vez.


lunes, 15 de mayo de 2017

Cosas que nunca pero nunca hago

Hay cosas que yo jamás hago, por temor a dejar de ser yo misma o en realidad por temor a nada, simplemente no las hago y ya. Por ejemplo jamás como un yogur de frutilla a menos que pase algo terrible que lo amerite y en ese caso lo pensaría muy bien antes de comerlo. Nunca escucho música mientras cocino, y nunca pero nunca veo series de zombies antes de dormir. Y hay muchas otras cosas que jamás haré sin siquiera darme cuenta de que no las estoy haciendo, como probarme el sombrero de Enrique VIII o llegar una mañana al trabajo caminando al revés. O por ejemplo nunca medito en la terraza por las noches, y tampoco echo aerosol en mi casa por miedo a dañar la capa de ozono, y probablemente nunca sabré como se siente mandar plata por encomienda, porque es algo que nunca hago.